Fuente: AEDRA
En pleno desarrollo del nuevo Reglamento sobre Vehículos al Final de su Vida Útil, hablamos con Meritxell Barroso, Directora de ECONIA y de AETRAC, defensora de los intereses de los CAT españoles en esta compleja negociación a múltiples bandas.
Pregunta – Acaba de publicarse el récord de coches desguazados en España, casi 1,2 millones. Claro que esto tiene mucho que ver con lo que ocurrido en la Dana…
Respuesta – Es cierto que las cifras no son representativas de la marcha del mercado. Las razones son varias, pero la principal sería que la Administración competente ha realizado un análisis de expedientes históricos, generando numerosísimas bajas.
P – Entrando en materia, ¿qué puede avanzarnos acerca de las últimas novedades sobre el futuro Reglamento que aplicará al tratamiento medioambiental de los vehículos al final de su vida útil?
R – Se ha publicado el texto del gobierno presidido por Polonia, con sus luces y sus sombras, como siempre a lo largo de toda esta negociación. Entiendo que vamos por buen camino desde el trabajo que se viene haciendo en AEDRA y la posición que siempre hemos defendido, pero es verdad que quedan puntos por pulir, aspectos que tenemos que seguir batallando. Europa apuesta mucho por una gestión colectiva, a diferencia de los sistemas individuales que siempre se han defendido desde España.
Por otra parte, aunque ha reducido mucho la cantidad obligatoria de piezas a extraer, continúa habiendo un amplio listado obligatorio que no tiene que ver con lo que el mercado demanda.
Con el tema de los centros de recogida de vehículos se apoya la posición que defendemos, consistente en que el último propietario acuda a un CAT donde contratar el desmantelamiento del vehículo de su titularidad que persigue dar de baja definitiva.
También hay consenso en diferenciar al vehículo usado del vehículo fuera de uso. Esto ya lo defendíamos nosotros. Es importante que los CAT sean responsables de la baja legal y definitiva del vehículo, solución que los CAT españoles llevan ejerciendo de acuerdo con la DGT desde hace mucho. Que fuese el propietario el que tuviese que efectuar este trámite, postura que defienden ciertas posiciones, suponía un paso atrás sin sentido. Por ello, estamos contentos porque muchas de nuestras demandas han sido incluidas en el futuro texto. Otras están siendo consideradas o sometidas a debate teniendo en cuenta la idiosincrasia de los 27 países que integran la Unión Europea.
P – ¿Y en qué punto estamos más o menos? ¿Qué queda de esos flecos de los que nos habla? Es decir, ¿en qué momento estamos del desarrollo del nuevo Reglamento, conforme a calendario?
R – Hemos negociado hasta el pasado 7 de julio y habrá una nueva reunión en septiembre con el foco puesto en concluir a final de año, con lo cual aún tenemos margen para trabajar con los europarlamentarios y otros grupos para que esos flecos, como mínimo, estén orientarlos todo lo posible o directamente sean favorables al sistema español. Esta es la idea.
P – ¿Hemos hemos llegado muy arriba en nuestras aspiraciones?
R – Diría que hemos incidido en un 80%. Hemos conseguido abrir un 80% de temas y conseguido que se alineen con nuestra posición el 70-75%.
P – Es decir, somos un mercado combativo, muy competitivo en este ámbito, ¿no?
R – Efectivamente, habernos juntado desde AEDRA con las asociaciones de desguaces italiana (ADA) y portuguesa (ANCAV) ha sido clave porque hemos conformado una postura común a modo de eje mediterráneo. Eso ha facilitado transmitir a la Comisión Europea que existen idiosincrasias y necesidades muy diferentes según mercados, desde los del norte de Europa a los CAT del sur, todo un mundo. Sí, eso fue muy importante.
También haber demostrado que, desde hace años, el sistema de gestión de los VFU España, tanto a nivel administrativo como operativo, es ejemplo de buenas prácticas y control.
P – Sin embargo, el nuevo Reglamento tiene que equilibrar las idiosincrasias de unos y otros.
R – Desde luego, tiene que ver cómo hacerlo, como todo. Como en cualquier legislación o normativa que se define desde la Comisión Europea.
P – A al margen de nuestros socios en este campo, e incido en italianos y portugueses, ¿qué países han sido más receptivos a nuestras demandas?
R – Indicaría que ha habido momentos diferentes durante el proceso. Bajo la presidencia belga se dieron pasos importantes, pero en cada una de las negociaciones, ha habido europarlamentarios de diferentes países que han apoyado algunas de nuestras propuestas.
P – ¿Y quién ha ocupado el polo opuesto?
R – Bueno, en general países del norte de Europa, Alemania, Francia… Su funcionamiento es diferente al nuestro y, como es lógico, defiende la imposición de su sistema.
P – Y las marcas de coches, la Asociación de fabricantes europea (ACEA), ¿cómo se sitúa en todo esto?
R – En muchos aspectos estamos de acuerdo, ya sean fabricantes o comercializadores, valorando que seguimos sendas separadas, bien diferenciadas; pero defendiendo, en un marco conceptual alineado.
P – ¿Algún titular explícito de cómo va a quedar la propuesta, es decir, hacia dónde avanzamos, dónde cambia, qué le toca a la gente que tiene un CAT respecto a la actualidad?
R – Diría que el mercado está cambiando. Efectivamente, las empresas del ramo deben adaptarse a las nuevas necesidades, tanto de mercado como legislativas. Vienen momentos de cambio. Las empresas que están haciendo los deberes, sobre todo a nivel normativo, podrán surfearlos fácilmente. Confío en que con el trabajo que estamos realizando en AEDRA, conjunto con portugueses, italianos y en el foro de SIGRAUTO estos cambios sean menores y permitan fortalecer la posición de los CAT.
R – Y entre los cambios que se avecinan, ¿ganará protagonismo el peso en el reciclaje de los vehículos, mayor porcentaje del peso de los vehículos desmantelados? En particular, ¿qué sucede con los coches eléctricos? El tema de baterías es comprometido…
R – Al final los CAT van a continuar siendo un agente decisivo en toda la circularidad del vehículo. Esto va a forzar su posición en el reciclaje de materiales, en la recuperación de piezas, en primer lugar, en el reciclaje de materiales, incluso para ser una minería de materiales en una Europa que es deficitaria en según qué componentes o materias primas. Por tanto, en este aspecto el papel que juegan los CAT va a continuar siendo clave. Esto es muy importante.
Sobre los eléctricos, de nuevo los CAT van a ser protagonistas en todo el despliegue de estos vehículos, por mucho que su ritmo de implementación no esté siendo tan rápido como el deseado. Pero sí, los CAT van a tener que adaptarse a un mercado poco a poco cambiante.
El tema de las baterías es un tanto controvertido dentro del Reglamento de vehículos fuera de uso. Parece imprescindible alinear legislaciones entre países para que todo funcione en el sentido perseguido. Habrá que pensar en instalaciones específicas de tratamiento y reciclaje de baterías eléctricas donde, entre otros, recuperar materiales. Los Estados miembros carecen actualmente de ellas, de modo que por mucho que CAT separe componentes en una primera fase, si luego, detrás, no hay instalaciones que continúen ese reciclaje…Eso provoca un cuello de en el mercado y en los objetivos a conseguir.
P – En todo caso, y de cara a nuestros socios, a los Centros Autorizados de Tratamiento, el mensaje global de las negociaciones en curso es positivo, ¿verdad?
R – Lo es porque se han hecho los deberes en años anteriores. Es decir, hay que subrayar que el sistema español ha funcionado fruto de acuerdos y consensos, de todos los agentes implicados en la cadena de valor de la automoción.
Todo el conglomerado del sistema funciona y ha hecho que el mercado lo haga correctamente. Un dato: en España no se ven ni de lejos el número de coches abandonados que sí padecen otros países.
Aparte, se ha hecho un gran trabajo en cuanto a digitalización en las bajas y en las normativas: la regulación ambiental española ha ido por delante y ha llevado de la mano a todo el sector alineándolo al Pacto Verde Europeo, epicentro de la economía circular.
Estos deberes se han hecho correctamente por parte de los CAT, que se han adecuado y siguen haciéndolo. ¿Vendrán cambios? Sí, pero de la forma que se han hecho las cosas asimilarlos será más sencillo. Por tanto, el mensaje es totalmente positivo en un mercado y un mundo cambiantes. Empresas y sector en general tendrán que seguir haciéndolo con ellos.