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Retrovisor interior digital del Range Rover Evoque

Fuente: AEDRA

AEDRA ha participado en el encuentro ‘Diálogos para el avance en la gestión de residuos’ organizado por RETEMA e impulsado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. En la cita Rafael Pardo, Director General, ha expuesto la posición de la Asociación sobre puntos críticos que podría contemplar el futuro Reglamento Europeo en la materia.

El espacio de reflexión ‘Diálogos para el avance en la gestión de residuos’ tuvo lugar a finales de septiembre en Madrid, un foro de debate para familiarizar a los grupos de interés con la futura normativa y avanzar en el cumplimiento de los objetivos nacionales y europeos.

Centrado en la ocasión en los vehículos fuera de uso, contó con la participación, entre otros expertos, de Marta Gómez, directora general de Calidad y Evaluación Ambiental del MITECO; Margarita Ruiz, subdirectora general de Gestión de Residuos del MITECO; Ana Gil, Jefa de Servicio de la Dirección General de Gestión de Residuos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico; Albert Planell, Director de la Agencia de Residuos de Cataluña; Jorge Sánchez, Responsable de Asistencias Técnicas, Estándares y Auditorias Postventa de SEAT; Mario Pinilla, miembro del Comité Ejecutivo y del Grupo de Trabajo de Medioambiente de CEETRA y Alicia García Franco, Directora General de FER. También con Rafael Pardo, Director General de AEDRA y miembro de la Junta Directiva de GANVAM. Unos y otros presentaron una visión técnica del marco normativo, nacional y europeo, que definirá el futuro de los vehículos al final de su vida útil.

El taller destacó los desafíos clave, las soluciones propuestas y las perspectivas para avanzar hacia una gestión de residuos más circular y eficiente, en línea con el nuevo marco regulatorio europeo.

Pardo señaló que conforme al actual modelo el sector del tratamiento de vehículos al final de su vida útil es muy potente y muy eficiente. “En España contamos con 1.433 Centros Autorizados de Tratamiento (CATs). En 2024 se dieron de baja definitiva 693.909 vehículos. En 2019, con menos centros, se trataron más de un millón de automóviles. Con la DANA aparecieron en el mercado 130.000, según estimaciones de la DGT, y fueron absorbidos perfectamente por el sistema. Gran parte de este éxito es debido a nosotros, pues contamos con un instrumento, el R.D. 265/2021, que en muchos aspectos mejora por mucho lo que tiene Europa”.

“A los CATs no nos corresponde decidir si el nuevo sistema ha de ser individual o colectivo. A futuro, Parlamento y Comisión Europeos contemplan la posibilidad de que los fabricantes elijan; junto a la Administración tendrán que decidir en qué condiciones se ha de producir, los CATs trabajaremos de igual forma como hasta ahora”.

“Estamos dispuestos a facilitar toda la información necesaria para que la trazabilidad de los residuos sea incuestionable. El éxito del actual sistema se basa en tener valores positivos. No conozco ningún caso de un CAT que haya rechazado un vehículo por no ser rentable: en España se tratan la totalidad de ellos. Fuimos el primer país en el que los CATs dieron de baja los vehículos al final de su vida útil. Establecer nuevos retos medioambientales es bueno para todos, especialmente para los CATs como gestores de medioambiente (da contenido a su actividad), pero fijar objetivos que no mejoran el entorno y encarecen el tratamiento es ponernos palos en las ruedas”, añadió el Director General de AEDRA.

“Los valores positivos son un incentivo para el último propietario del vehículo y evita su abandono en la vía pública, mientras los CATs tratan en sus instalaciones todos ellos sin vertidos ni problemas, asegurando que todas las piezas recuperadas (extraídas por un profesional) tengan garantía, y que si no funcionan o tienen algún defecto haya alguien que responda y no se haga de manera descontrolada por cualquiera, algo que también influye en la seguridad vial. En definitiva, no matemos a la gallina de los huevos de oro: si irrumpe el vehículo eléctrico con un cambio de paradigma que puede alterar los valores de positivos a negativos, lo estudiaremos, hay otras vías de tratarlos. Hasta ahora, España lo ha hecho muy bien. Pero salvo en casos puntuales, la nueva normativa europea no nos preocupa: estamos aquí para colaborar con la Administración, los fabricantes, los fragmentadores y todo el mundo”.

“Echamos de menos lo que se hizo en 1995, cuando se tramitó la normativa 53/2000: el entonces Ministerio de Medioambiente (hoy de Transición Ecológica) lideró una mesa de la que formaban parte el Ministerio de Industria, la DGT, las principales patronales de fabricantes, fragmentadoras… AEDRA se constituyó para eso. Junto a otras entidades, entre ellas las Comunidades Autónomas, durante cuatro años vimos cómo transformar aquello que eran cementerios de coches, alegales (no voy a decir ilegales) en los actuales CATs. Sería muy útil repetir algo así sin esperar a la nueva normativa, adelantándonos a futuras disposiciones. Desde su fundación, AEDRA hacolaborado, colaborado y colaborado, y de ahí el éxito del sistema”.

No todas piden lo mismo

“Sobre valores negativos o negativos encubiertos, y si los CATs serían viables en ese supuesto, esto es una contradicción: quien fiscaliza la actuación de los CATs y les dice recoge esto o quita aquello en cada vehículo son las Comunidades Autónomas, y no todas piden lo mismo: unas son más exigentes que otras. De hecho, los procesos sancionadore en este sector no son tantos, no es el ámbito donde más se producen, ni mucho menos. El mercado dice que a nadie que haya llevado un automóvil a un CAT le han pedido dinero por recepcionarlo o que lo haya rechazado,  incluso cuando han sido canibalizados (extracción previa de piezas)”.

“Siempre hemos mantenido con las Agencias de Residuos más que exquisita cordialidad, entidades que nos han solicitado, aunque no formalmente, estudios que expliciten los valores positivos. Es difícil hacerlo por lo citado: no piden lo mismo unas y otras. Pero, insisto, todos los CATs se hacen cargo de los vehículos que acuden a sus instalaciones y en muchos casos se paga por su recepción”.

Nos preocupa del futuro Reglamento algunas cuestiones que entendemos regresivas con relación a lo que tenemos en España:

  • Comercialización de piezas por terceros. El artículo 7 del actual R.D dicta que solo los CATs deben comercializarlas al ser los que garantizan su extracción y funcionamiento. En esto, el nuevo Reglamento Europeo es muy difuso.
  • Puntos de recogida, establecidos en España como centros de recepción. En la práctica no existen, pues no hacen faltan con una red de 1.433 CATs. Quizá en países del norte de Europa, con una climatología adversa (nieve) que bloquea la actividad seis meses al año, tienen que tener puntos en ese tiempo para llevar los coches, pero no es el caso del sur de Europa. Esos centros se prestan a que, durante la permanencia de los vehículos en ellos, alguien los subaste e incluso los venda de ocasión (hay fraudes de los que podríamos hablar).
  • Retirada de piezas, no digo materiales, sin salida en el mercado: carece de sentido. Un CAT extrae todo aquello que puede vender. ¿Para qué obligarle a retirar cosas que luego tendrá que entregar separadamente al fragmentador y que supone un coste adicional?
  • Tiempo máximo de seis meses que un vehículo puede permanecer en un CAT hasta entregarlo a una fragmentadora. La legislación española fija dos años, ¿cuál es la ventaja de esto para el medioambiente? Porque supone recuperar menos piezas y preparar menos de estas para recuperación. Ahora funciona, el cambio carece de sentido.
  • Lo que más nos preocupa: el contrato con los fabricantes. Es la Administración la que tiene que determinar su contenido, sea medioambiental, informativo… Y han de ser números apertus (nada de estos firman y aquellos no) para no alterar el mercado. Si son sistemas individuales o colectivos, insistimos, debe ser fijado por la Administración. Los CATs nos adaptaremos a cualquier de ellos. Con el actual estamos cómodos: no nos gustan los sistemas colectivos, preferimos negociar con varios a uno solo que nos imponga condiciones, como en otros residuos que sí tienen valores negativos”, concluyó Pardo.