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Retrovisor interior digital del Range Rover Evoque

Fuente: La Vanguardia

El parabrisas, a lo largo de los años, se ha convertido en uno de los componentes más relevantes del coche. Según un estudio de FESVIAL, el 90% de la información que recibe el cerebro del conductor llega a través de la vista, lo que convierte al parabrisas en un elemento que está lejos de cumplir una función solo estética.

Su evolución también le ha convertido en una de las piedras angulares de la seguridad del vehículo. Según ese mismo estudio, el 30% de la resistencia de la estructura de un vehículo recae en este elemento. En caso de vuelco, por ejemplo, evita que el techo se hunda, y cuando el airbag se activa sirve como estructura para que pueda desplegarse y cumplir su cometido.

Por otra parte, y con el desarrollo tecnológico que está viviendo el sector de la automoción, el parabrisas también es el centro de zonas donde confluyen los sistemas ADAS, o de asistencias a la conducción. Ahí se instalan sensores y cámaras que se emplean para ayudas como la detección de señales de tráfico, de ángulo muerto o de fatiga, entre otros. También ubica el head-up display, que muestra parte de la información del panel de instrumentación en el parabrisas para que el conductor no pierda de vista la carretera mientras conduce.

Para llegar a este punto, el parabrisas ha sufrido una evolución notable. Desde 1904, cuando se trataba de un mero cristal, fue ganando tamaño a medida que los coches ganaban velocidad. Desde ese momento, y pasando por los cristales templados, que rompían fácilmente al recibir un impacto, se llegó, en 1926, a ofrecer de serie los templados, los cuales, al ser más resistentes, suponían (y suponen) un avance esencial en seguridad pasiva.

Durante todo este tiempo, varios vehículos han equipado parabrisas que, por un motivo o por otro, han destacado. La empresa de reparación y sustitución de lunas Carglass ha realizado una selección de 8 modelos que han sobresalido en algunas facetas, ya sea por tamaño, resistencia, seguridad…

El más grande: Tesla Model X

Mide 3 metros cuadrados de superficie y lleva el concepto de techo panorámico a una nueva dimensión. Recibe el nombre de Big Sky (gran cielo, en el ecabezado de estas íneas) y ofrece una enorme sensación de espacio, además de gran visibilidad y luminosidad. Como complemento, y con el objetivo de evitar deslumbramientos, tiene un tintado inteligente. En palabras del CEO de la compañía Elon Musk, “ofrece una experiencia de conducción similar a la que se experimenta en la cabina de un helicóptero”.

El más pequeño: Mercedes-Benz SLR Stirling Moss

Este modelo exclusivo lleva el minimalismo a su máxima expresión. Está formado por dos pequeños deflectores cuya función es desviar el flujo de aire. Su tamaño no le permite actuar como elemento de seguridad, como sucede con los parabrisas convencionales. Sus dimensiones aproximadas son de solo 0,030 m2.

El más avanzado: Mercedes-Benz Clase S

El fabricante alemán también tiene el honor de tener el parabrisas más desarrollado tecnológicamente del mercado. Concretamente el de su Clase S, con una pantalla head up display que puede ocupar una superficie equivalente a 77”.

También incorpora realidad aumentada (a la derecha de estas líneas), que proyecta imágenes supuerpuestas en tiempo real a la visión que se tiene a través del cristal.

Por otra parte, equipa hasta 3 cámaras de los sistemas ADAS e incluso un mecanismo de calefactado y limpiaparabrisas con eyectores incorporados que pulverizan líquido caliente, para agilizar el desempañado en tiempo invernal.

El más fino: Toyota i-Road

Para ver el parabrisas más fino hay que remontarse al Salón del Automóvil de Ginebra del año 2013. Allí, Toyota presentó el i-Road, un prototipo biplaza eléctrico que llevaba al mínimo todo consumo energético.

Para mejorar su funcionamiento, el fabricante nipón también quiso llevar al límite el peso, y una de las apuestas que hicieron fue la de equipar un parabrisas ultrafino, formado por una capa exterior de tan 2 mm y una intermedia de uno. Eso sí, a pesar de su finura cumplía con la normativa de resistencia y transparencia.

El más grueso

En este caso, el parabrisas más grueso no es específico de un vehículo en concreto, sino de un rango, el del nivel B7 de blindaje. Tiene una espesor de 80 mm y está compuesto por varias capas de vidrio y policarbonato. Esto le permite resistir el impacto de una hasta 3 proyectiles de gran calibre.

Los vehículos que equipan parabrisas de nivel B7 permiten salir por la zona delantera en caso de emergencia. En este supuesto, la luna se desprende y libera mediante detonaciones pirotécnicas.

El más antiguo

Para ver el primer parabrisas de la historia hay que remontarse a 1904, aunque se desconoce cuál fue el primero en equiparlo. Lo que sí se sabe es que se trataba de 2 láminas de cristal que podían doblar cuando se ensuciaban. En 1908, Ford lo empezó a ofrecer como opción en el Ford T. En 1915, Oldsmobile lo incluyó de serie en todos sus vehículos.

En 1919 se empezaron a desarrollar los primeros cristales laminados para ser instalados en todos los modelos de Ford en 1921 de forma opcional. En 1926, esta nueva fórmula se empezó a ofrecer de serie en un Rickenbacker.

El más resistente: Indycar

Para ganar seguridad en circuito, multitud de certámenes competitivos han invertido en dispositivos para que los pilotos estén más seguros dentro de los habitáculos. Es el caso de la Indycar, que desde la temporada pasada incorpora en el denominado Aeroscreen, primer elemento que incluye el parabrisas dentro de un monoplaza.

Desempeña dos funciones: impedir que objetos externos impacten contra el casco del piloto y protegerle en caso de vuelco. Está compuesto por un parabrisas laminado de policarbonato laminado balístico y un marco de titano y, gracias a sus 7,8 kg, puede repeler un objeto de hasta 1 kg a 350 km/h, velocidad habitual en las carreras de esta disciplina.

Lamborghini SC20: el menos seguro

En este caso, Carglass apunta que el parabrisas menos seguro no existe. No obstante, la tendencia del sector de los vehículos deportivos hacia la desaparición del parabrisas en algunos modelos de marcas como Ferrari, Lamborghini, Aston Martin y McLaren supone un receso en cuanto a seguridad. Impedir el impacto de cualquier objeto, proteger a los usuarios en caso de vuelco, asegurar el buen despliegue del airbag en caso de impacto y actuar como soporte en el que se desarrollan los sistemas ADAS son ventajas de las que modelos que no equipen parabrisas no pueden disponer.