Retrovisor interior digital del Range Rover Evoque

Fuente: ElDigitaldeAsturias

Un desguace es un lugar o empresa donde se destruyen los coches después de que sus propietarios los hayan abandonado por ya no tener vida útil y tras haberse vendido o aprovechado las piezas o accesorios en buen estado. También ofrecen asesoría sobre cómo llevar a cabo el procedimiento y los trámites legales que tiene lugar en estos casos y que son de suma importancia.

El desguace se conoce también con el nombre de cementerio de coches, yonker o chatarrería. Su nombre oficial es el de Centros de Tratamiento Autorizados y se abrevia CAT. En España, la baja oficial de un vehículo ante la DGT (Dirección General de Tráfico) tiene lugar en los CATs. Estos disponen de licencias que permiten realizar el proceso de baja.

Los CATs se rigen desde el punto de vista legal por el Real Decreto 20/2017 que estipula que, tras un exhaustivo y minucioso proceso de verificación de todo el coche definitiva y legalmente dado de baja que incluye las piezas que se pueden convertir en chatarra, otras pueden ser transformadas en repuestos o recambios de segunda mano a vender en instalaciones apegadas a las normativas vigentes.

¿Qué se hace en un desguace de cohes?

Las empresas como ofrece gran cantidad de servicios entre los que destacan: reutilización de algunos componentes para otros vehículos que los requieren: cuando están en buen estado se venden en tiendas autorizadas legalmente para tal fin y son compradas por dueños de coches iguales.

En los desguaces también se encuentran piezas de repuesto para bicicletas, motos, barcos y avionetas. Las piezas metálicas que no se pueden utilizar se venden al sector del reciclaje como chatarra. Los materiales de los coches que han dejado de ser útiles se eliminan de acuerdo con la legislación local. Pero esa eliminación se lleva a cabo conforme a procedimientos legalmente estipulados para evitar daños al medio ambiente.

¿Cómo elegir un motor de coche de segunda mano?

Elegir el motor para un coche puede ser una tarea estresante. Por eso se deben seguir los consejos de expertos que recomiendan fijarse en lo siguiente y además, aprovechar los precios y otras ventajas que se obtienen al comprar un motor, ya usado, pero en excelentes condiciones:

 

  • Tipo de vehículo. El propulsor del vehículo ha de ser exactamente igual al que se va a sustituir. Si se puede y el coche lo permite es conveniente un diésel ante una mecánica de gasolina porque es más eficiente. Así, los grandes monovolúmenes, las berlinas y los grandes TT con motores diésel son interesantes en el 90% de los casos, mientras que la gasolina suele ser la opción rentable en automóviles urbanos o microurbanos.
  • Por kilometraje y tipo de viaje. Los vehículos eléctricos son atractivos si se recorren menos de 120 km/día en ciudad y hay acceso a una estación de carga en casa o el trabajo. Además, no tienen que pagar parquímetros y pueden circular por el carril bus/VAO. GLP: si se puede repostar son muy interesantes. El coche funciona igual que uno de gasolina y el coste de uso es bastante menor, incluso tras la subida del gas; también contaminan menos. GNC: no son tan interesantes como los anteriores porque son difíciles de repostar. Las estaciones de gas natural siguen siendo escasas en España.
  • Presupuesto. Se recomienda evaluar su presupuesto antes de comprar el motor de segunda mano. Sin embargo, siempre es conveniente tomar en cuenta la relación precio/calidad.
  • La potencia. Obviamente, este y todos los puntos anteriores tendrán que ver con el tipo de motor y de coche al que se vaya a cambiar, pero la potencia es crucial y será suficiente aún cuando el resultado es inferior a 12 kg/CV.