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Retrovisor interior digital del Range Rover Evoque

Fuente: AEA

La Asociación Española del Aluminio recuerda que el uso de este material en la fabricación de coches aligera su peso mejorando eficiencia energética y contribuyendo a la normalidad sostenible.

AEA, que representa a más de 600 empresas del sector, pone en valor el uso del aluminio en los transportes como forma de contribuir de manera definitiva a la renovación energética y a impulsar una nueva economía eficiente y sostenible. Su baja densidad hace que los vehículos sean más ligeros y requieran de menos energía para moverse, con idéntica seguridad que el resto.

También es un material óptimo para la fabricación automovilística por su resistencia a la corrosión, facilidad de mecanizado, fusibilidad y capacidad de disipación de calor. De ahí que sea el material elegido en la elaboración de piezas como parachoques, mordazas de freno, cajas de cambios o pistones.

La disminución del peso de los vehículos obedece a una necesidad de reducir consumos de combustible para cumplir las directivas medioambientales dictadas desde las Administraciones. En concreto, en diciembre de 2020 la Comisión Europea presentó su ‘Estrategia de movilidad sostenible e inteligente: encauzar el transporte europeo de cara al futuro’, hoja de ruta que establecen directrices para conseguir un sistema de transportes resiliente frente a futuras crisis como la provocada por la COVID19. Este objetivo se engloba dentro del Pacto Verde Europeo, que reclama una economía climáticamente neutra en la UE de aquí a 2050.

Un campo abierto

Lograr que los medios de transporte sean más sostenibles, en consonancia con las directrices de la UE, implica la introducción de materiales reciclables, como el aluminio, en su fabricación. Y, al mismo tiempo, implica dar prioridad a coches eléctricos, cuya demanda es cada vez mayor. En este sentido, la mayor exigencia de los conductores de este tipo de vehículos es poder recorrer más espacio con una sola recarga de las baterías, por lo que éstas son cada vez más grandes; si a esto se suma que el número de componentes electrónicos en los vehículos es cada vez mayor, el resultado son coches muy pesados. Pero la utilización de aluminio en su fabricación hace que este peso baje, mejorando su eficiencia energética.

El uso de aluminio en vehículos de pasajeros ha aumentado constantemente (en elementos como el capó, tapas de cubierta y puertas), reduciendo peso, lo que tiene un impacto significativo en rendimiento y ahorro de combustible.

Apuesta segura para las empresas

El uso del aluminio en la automoción no es nuevo. En 1919 el ingeniero alemán Hugo Junkers ideó el F 13, primer avión diseñado para el transporte de pasajeros propiamente dicho, hecho de duraluminio, una aleación de aluminio, cobre, manganeso y magnesio, sólida y ligera, que eliminaba gran parte del peso del hierro.  

Desde entonces, cada vez son más los fabricantes líderes en el sector de la automoción que apuestan por el aluminio en su cadena de producción, incluyendo, además, novedosos sistemas de reciclaje de las piezas elaboradas con este material.

En un proceso circular, se extrae chatarra de alta calidad del material de desecho utilizado en la fabricación de los coches, devolviéndola a los proveedores iniciales, quienes la transforman en láminas de aleación de aluminio que devuelven a los fabricantes para su uso de nuevo en la producción.

Este sistema implica un uso altamente eficiente de los recursos ya que el reciclaje de la chatarra de aluminio ahorra más del 90% de la energía que se necesitaría para crear una cantidad comparable de metal a partir de materias primas. Y ayuda a reducir emisiones de CO2 en comparación con el uso de piezas fabricadas con aleaciones primarias de materias primas.

Cabe decir que las estructuras, tanto de aluminio como híbridas (aleaciones) en los automóviles, son las preferidas por multitud de marcas, que buscan evolucionar en sus nuevos modelos de automóviles a través del uso de un material altamente eficiente.

El hecho de que el aluminio sea, además de resistente, un 40% más ligero que otros materiales como el acero, hace que genere menor consumo y mayor rendimiento, que aumente la seguridad y asegure una resistencia específica mayor. Y, además, se puede reciclar.